miércoles 11 de noviembre de 2009

http://www.fogwill.com.ar/

Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.


Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

(...)

(Ahora España
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).


Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.


A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novelas en preparación.
Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.

No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido
como todo.

Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio,
del ocio de escribir.


Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas
. Alejandras y Marthas
que escriban
. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.

Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.

Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por las calles...)

Una poesía cosmopolita (subid a ver
los versos por la web...).

Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor...)

Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.

En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas:
grandes poetas celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo
idiotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.

En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.

(...)

No es el fin de la historia, es
el comienzo de la histeria lingual.

Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acarices con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.

Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la
necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.

Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles
, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer, para tener,
aquí en el sur.

Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey
.

Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.

De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.

¡Ay, lengua:
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!

sábado 24 de octubre de 2009

Que los cumplas, feliz.



Ni siquiera te entregas al viento,

sin pensar por qué.

lunes 19 de octubre de 2009

Carver y yo II

¿Cómo no indignarme? Me mudé. La calle corrientes ahora no es sólo mi amiga preferida sino también, mi vecina. Cuando logro escaparme del trabajo me dejo guiar por el olor a libro viejo que desprenden muchos de sus locales.
Los miro. Los huelo. Los toco. Suelo agarrar uno, caminar hacia el mostrador y ver otro. Entonces vuelvo sobre mis pasos para quedarme con el último y devolver el primero. Así pasan mis horas de almuerzo. Y así pasan también los ratos libres en los que mi nueva casa me empuja hacia la vieja avenida.
El martes volví a mi casi rutinaria visita. Suelo pararme en los grandes cajones llenos de polvo. Odio el polvo pero me gustan las ofertas. Allí mis ojos fueron a parar en el libro de un autentico desconocido, o al menos lo era para mí: Hermann Hesse presentando “El Camino difícil”. Lo tomé y caminé, como siempre, hacia el mostrador.
Y como siempre también, en el camino otra cosa mayor llamó mi atención. Cuatro libros de Raymond Carver. El cartel decía que podía llevarme los cuatro por diez pesos. Tomé el cartel con mis manos pensando en que quizás, en algún rincón aclaraban alguna macaneada con letra chica. Pero no había nada. Eran aquellos cuatro libros de Raymond y yo. Volví a dejar al pobre Hesse ya con los otros cuatro en mi mano.
Me acerqué al librero. Alguna trampa tenía que encontrar. Le pregunté el costo y me confirmó que lo que el cartel me había dicho era cierto. Le pedí de verlos. Estaban todos envueltos en un celofán típico de libro viejo comprado en Plaza Italia, probablemente le falten páginas, estén rotos, o tengan simplemente la tapa y por dentro sean todas hojas en blanco. No podían costar diez pesos.
Pero no. Los libros estaban en perfecto estado: Tres rosas amarillas, ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, y Catedral. Me indigné. Aquel increíble escritor que mi tío me presentó dos años atrás hoy se vendía por diez pesos. Y lo que fue peor, yo los compré. Me sumé a esa desvalorización a la literatura dando sólo un billete por aquellos nuevos cuatro libros.
Volví a mi oficina con Carver y también con Herman Hesse, me dio culpa dejarlo.
Hace dos días que esquivo la avenida. Como a una vieja amiga con la que hay resentimientos. Como a una nueva amiga que llama y no quiero atender. La esquivé como esquivo a mi jefe. En algún momento voy a volver.

martes 1 de septiembre de 2009

Sub Realismo Criollo


"...La humedad. Lo gris de Santa Fe. El resentimiento que provocan los amores no correspondidos. Ademàs, valga la aclaraciòn: la Argentina no es Mèxico. La Argentina son unos pastizales al Sur con el gauchaje en pedo rièndose de chistes que nunca entendì..."

(Sub-realismo criollo, 2000)
Marcos Lòpez

jueves 9 de abril de 2009

Yo, mi, me, contigo (1996) - Joaquín Sabina

No se si es Baires o Madrid (2008) - Fito Páez

domingo 1 de marzo de 2009

Su cuerpo robusto se hunde en el asiento de cuero marrón y con la ayuda de sus talones intenta quitarse los zapatos. Afloja su corbata e intenta desabrochar los primeros botones de su camisa sin demasiado esfuerzo. Cierra los ojos, suspira, los vuelve a abrir. Nada de lo que ve le gusta.
Levanta los pies sobre el escritorio para intentar alcanzar los cigarrillos. Agarrar esa caja con los dedos de los pies no es tarea sencilla: pero lo logra. Lo prende. Lo fuma. Vuelve a abrir y cerrar sus ojos. Suspira infinidad de veces más.

En la última bocanada su cuerpo pareció llenarse de energía. Saltó sobre su propio asiento y se irguió. Su mirada seguía perdida pero parecía ya un poco más decidido que cinco segundos atrás. Tiene mucho por decir. Todo el lugar lo observa. Sólo se escucha el ruido del aire y a algunos chicos que bajan por el ascensor.

Baja los pies del escritorio y se decide: Este es el momento para brillar.

miércoles 22 de octubre de 2008

Los medios de comunicación son empresas


Es una afirmación que parece obvia pero que hace poco termino (o recién empiezo) a comprender. Cuando empecé a estudiar Periodismo lo hice pensando en la transparencia. Pensé en él como una herramienta para defender los derechos del pueblo, denunciar corrupciones, explicarle a la sociedad lo que pasa con la mayor de las objetividades para que ellos, para que ustedes mismos, puedan interpretar la realidad y apropiársela. Elegí esta profesión, como todas, por una cuestión egocéntrica también. Querer trascender, narrar, explicar. Para poder mostrarle a una sociedad viciada las cosas que realmente importan, sus derechos, sus obligaciones. La elegí para cambiar al mundo. Vi al periodismo como una herramienta muy fuerte... casi inigualable de poder.
Y tengo que admitir que al poco tiempo me decepcioné. Me encontré con un mundo derrotado, sucio, corrupto. Me tapé con sensasiones negativas. Vi a los periodistas como farsantes. Vi al profesional corrompido. Lo vi politizado. Lo vi vendido. Y pensé que quizás no era esta carrera la manera de llegar a la gente como yo soñaba.
Periodistas que opinan lo que deben porque su existencia se ve atada al capital político. Profesionales que defienden a un gobierno infectado, otros que reprochan simplemente porque esta de moda reprochar. Intereses económicos, intereses políticos y comunicación yuxtapuestos de una forma aberrante. Intercontectados por izquierda. Unidos através de la conformación de multimedios que hacen y deshacen la agenda pública a su antojo ¿Cómo podríamos acoplarnos mis deseos y yo en medio de tanta basura? No había lugar. El periodismo y yo eramos incompatibles.
La facultad me obligó a involucarme. Verón, Mastrini, Casullo, Debray, Pasquali, Habermas, Crátilo y Hermógenes, Barthes, Muraro, Salaverría, Canga Larequi, Martinez Albertos, Becerra, Marino, Walter, Paz, Albornoz, Orihuela. Ellos y muchos más de apellidos burgueses me abligaron a involucrarme. El país. El trabajo. Mis amigos, me obligaron a involucrarme.
Y acá estoy. Escribiendo, tal vez, por una necesidad de compartir este caos de sensaciones. Hoy vuelvo a amar al Periodismo pero desde otro lugar. Lo único en lo que acerté fue en el gran poder que los periodistas poseemos. Y no queda otra que aferrarse a él para seguir intentando cambiar las cosas.
Ya no busco al mito de la objetividad sino que lucho por una subjetividad sincera. Ya no quiero una sociedad que escuche mi verdad y que quede pasivo ante ella. Quiero que la analice. Que la critique. Que la tome como propia. Quiero que la gente escuche los conflictos sociales y se enoje, o se alegre, o se indigne. Pero que escuche. Quiero escuchar yo. Hoy sueño con una sociedad involucrada. Y quizás es eso lo que podemos rescatar de nuestro actual gobierno. La sociedad esta actuando. Para bien, para mal. Con reclamos legitimos o no. Pero actúa. Quiero que los medios se entiendan como tales: instituciones complejas, actores políticos. Porque al fin y al cabo, todo en esta vida es una decisión política.
Los superpoderes. La 125. Botnia. La intervención del COMFER. Aerolineas Argentinas. Antonini Wilson. La ley de radiodifusión. La televisión digital. La efedrina. La crisis mundial. Los conflictos gremiales. Los carriles exclusivos. Las jubilaciones.Todo. Todo sirve. Sirve para que la sociedad, sirve para que yo, me involucre. Sirve para que a ustedes les importe lo que pasa en el mundo. Y quizás sirva también para que empiece a importarnos todo y no sólo lo que nos afecta a nosotros.
Cristina Fernández probablemente hizo muchas cosas mal. Y las va a seguir haciendo. Pero rescatemos al menos esto: hizo que aquellos a los que nunca les importó la política,ahora les importe. Hizo que multimedios como Clarín saquen los trapitos al sol. Hizo que empezemos a terminar con esta postmodernidad que mediatiza la politica y la vacía de contenido.
Hoy estoy recien entendiendo las políticas de Estado. Pero intento pensar en ellas: ensayo y error supongo que será. Y pienso en que no es bueno que se le quite dinero a los terratenientes para distribuir entre unos pocos pero que sí es buena la distribución del ingreso . Pienso en que frenar el poder de las AFJP también debe ser bueno... lo malo será que se haga sólo para mantener el superávit y unas cuantas cosas más. Tengo la esperanza (quizás ingenua, quizas ignorante) de que las crisis económicas signifiquen también la ruptura de un mundo libertinamente globalizado. Pienso en que la norma nipona para nuestra futura televisión digital quizás no es la más aplicable... pero terminaría con grupos empresarios demasiado poderosos.
Intento involucrarme. Y se que ustedes también lo están.Pero no se envenenen. Luchen por lo que creen que hace a un país mejor. Critiquemos, en el buen sentido, las decisiones, las politicas, las actitudes y dejemos de centrar la atención en, por ejemplo, la corbata amarilla de Obama.

Sigo pensando en el Periodismo como una herramienta casi inigualable de poder. Y sigo creyendo en que todo puede cambiar si realmente nos lo proponemos. Hagamos uso de la Democracia que hoy reina.